Después de cerrar el chiringuito he decidido colgar mi colección de despedidas en el expositor de una tienda de sexo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ante tal despliegue de promiscuidad no sé si quitarme el sombrero o avisarte del hueco que se ensancha en el centro del pecho cuando uno vuelve a casa.
creo que prefiero besar la periferia de tus rizos