Autómatas


A veces quiero dejar de pensar, de sentir, quiero ser una autómata que se pone a hacer las cosas que le tocan sin añadir un solo ápice de sentimiento alguno. Escribir sin dejar que la mente piense que te me haces viejita y me da pánico perderte, o quizás quitarme el pelo de una ceja y mirar en el reflejo del espejo cómo solía el amor quedarse en la cama aquellas mañanas. Me gustaría saber por qué cuando soy más libre tiendo a volar tan cerca del suelo, esquivando a drede obstáculos por el inmenso placer que da posarse en un molino de viento.


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