El sopor indigesto


La siesta, la octava maravilla del mundo y que poquito nos dejan mimarla a diario. Y yo con este vino y este menú recientemente adquirido en mi cuerpo aquí me hallo, haciendo verdaderos estragos para no fundirme en una tecla más del ordenador. Brindo por los que duermen ahora, vosotros, dichosos hijos de la fortuna, orad por los pringaos a los que nos tocó el rancio saco de la jornada partida.

1 comentario:

cami dijo...

me pasa lo mismo...yo tengo que esconder mi cara con una gorra y cabeza gacha, entre el sopor de la lectura del guión diario y con la comida intentándo abrirse camino entre las entrañas de mi barriguita. no paradamos las buenas costumbres de ésta nuestra cultura.Siempre con una "actitud positiva" como bien tu bien has dicho tecleándo con tus deditos...
Ahora pongamos en práctica esa actitud positiva...seamos positivos y riamonos de los que se pasan de hora de siesta y se levantan con mal carácter...porque , que lo sepas, eso pasa mi niña-chica.