Ironías de la vida


Ayer logré arañar unas horas y no trabajé por la tarde, me fui a ver la exposición de Modigliani en el Thyssen, me encantó por cierto, lo cual tiene cierto enchufe ya que me flipan los cuadros de este pintor desde siempre, pero si soy objetiva, la exposición vale realmente la pena. Me sorprendió su trabajo en escultura, mundo al que le dedicó cinco años de su carrera y que yo ni sabía de su existencia. Son caras de piedra tallada pero con unas líneas super expresivas y modernas, estan inspiradas en las típicas máscaras africanas y casi siempre son de mujer.

Hoy nada de estos legados nos sorprenden, estamos curados de espanto y belleza porque ahora la mente es más abierta a la creación, hay libertad de expresión y como tal surgen a cada instante mil propuestas de cualquier tipo y para cualquier tipo de forma artística... Pero en la época que le tocó vivir a Modigliani esto no pasaba, la herencia pictórica hasta entonces era muy conservadora y los cambios no eran muy bienvenidos sobre todo entre el público que manejaba el dinerito a mansalva. La consecuencia era que todos los que arriesgaban e innovaban solían comer las ratas que circulaban bajo sus lienzos y Modigliani tampoco se libró de ello.

Lo bueno al menos es que los artistas jóvenes no se suelen supeditar al dinero y aunque a veces venden su talento para llevar algo que comer a casa, en general siguen dando vía libre a lo que de verdad les corre por las venas, dicho esto aclarar que cuanto más rápido corriese este talento mejor que mejor ya que en la época de Modigliani lo habitual era morirse joven, a los treinta y pocos vamos. Entre las enfermedades, las bombas alemanas que por entonces granizaban en París y la falta de capital en los bolsillos, a Modigliani le tocó
la muerte a los 36 años, la causa, una meningitis aguda.

Sólo unos días antes había pedido contraer matrimonio con su novia, Jeanne, la misma que dos días después de la muerte del artista decide tirarse del balcón de la casa de sus padres suicidándose a los veintipocos años de edad. El legado de ambos, dos hijas de pocos meses y la obra de un pintor que nunca tuvo ni éxito ni fama mientras piso el suelo, ironías de la vida ya que hoy sus cuadros se venden a unos 1000 millones de pesetillas el lienzo...es lo que tiene el tiempo, que al final pone a cada uno en su sitio...

3 comentarios:

cris dijo...

cómo te gustan esas tragedias con historia de amor y final feliz post mortem! en el fondo eres una romántica

anadajad dijo...

Es una manera de verlo pero no real del todo, dado que he omitido detalles que no soportaría de mucho agrado como que Modigliani era un mujeriego hasta las trancas, la mujer que se suicidó era la tercera con la que se casaba y dicen que jamás se le vió reír, así que o no era muy feliz o era muy depresiva; era adicto a las drogas, alcóholico y con un temperamento agresivo; pero como era muy guapo sabía muy bien camelárse a las féminas; (Uy! si me estoy definiendo..jajaja,,,es broma...)era como te digo un artista en toda regla vaya, para lo bueno y lo malo,,, Para que veas que según los datos que des puede parecer una cosa cuando en realidad es bien distinta...en cualquier caso, sí... soy romántica, y no en el fondo, también en la superficie.

cris dijo...

ya lo sé anabelita, no te me pongas brava, chica