Lo importante es la actitud


Actitud positiva, actitud positiva
. Quién no se ha tenido que parar alguna vez a lo largo del todo día para repetirse esta especie de oratoria ante un inminente calambre de ansiedad. Deberíamos de tatuárnoslo como la marca que les hacen a las vacas con hierros ardiendo para que quede bien clarito que uno, no son libres y el dueño necesita demostrárselo con un bonito regalo en forma de tortura y dos, que se vayan haciendo cuanto antes la idea de que no han sido compradas para alegrar la vista de los que por allí pasan sino para alegrar unos futuros y carnívoros paladares. A nosotros deberían de marcarnos digo, esta útil misiva de “un enfoque positivo de la vida” en el callo de las plantas de los pies, más que nada porque menuda falta que nos hace recordarlo a cada momento. Y es que no sé el resto pero siento la sutil intuición de que nos falta aire. Al menos yo, Quiero más.

Básicamente y sin más añadiduras, quiero volver a ser un ser vivo; no quiero engañarme con la comida “casera” del bar de la esquina, con un mueble rústico del ikea, con tres días que cuestan dios y ayuda para sentarme frente al mar ni con un día de parque para reconocer que el césped todavía no se ha extinguido. Reivindico los orígenes de aquellos que a base de siglos han acabado trayendome aquí en forma de pequeñitos genes.

Reivindico que una cosa es que la tecnología mole pero que no mola que esté hasta para medir el truño que echaste esta mañana en el vater con el primer café. Reivindico poder ventilar la casa con ventanas y no con soplos de aire con nicotina, hartica me tienen los cansinos titulares de obispos y asociaciones pro familia que no tienen mejor ocupación que andar jodiendo con lo que ellos consideran que es lo correcto.
Nota
: Céntrense un poquito en no mancharse las sotanas de caca ante la progresiva marcha de fieles los unos, y los otros dejen que evolucione la ética de preservar con justicia la integridad de cualquiera, qué más da si la familia es una madre sola con su hijo, si son lesbianas, divorciados, separados o novios que se conocieron en el sur porque es donde se hace bien el amor. Díganme qué más da, si en esas casas lo que mezcla las papillas o corrige los deberes es lo que uno busca en la familia, el calorcito, el amor desinteresado, el incondicional y el “tia, tia, tia, no puedo evitarlo, le he vuelto a decir a mi madre que por dios (el que yo quiera y no el que usted me imponga Don Benedicto), que por dios, que por dios, me vuelva a hacer esas albóndigas de la muerte mortal..."
No quiero que en diez años toda la población con el nuevo rajoy power sea biligüe, yo lo que reivindico son horas en las que no seamos vuestros sino nosotros y ya con eso que cada uno se lo monte como quiera.

Unas horas de poder comportarnos como seres humanos y no como productos en cadenas de siempre algo por hacer. Ejemplos varios: trabajar el triple de las horas convenidas con su conveniente aislamiento acústico a todo lo relacionado con un contrato fijo.
La llegada de "Pesadilla en "Hipotequilla" Street" con el regalo exclusivo de liquidar su deuda en la casa del jubilado si acaso no acaba ella antes con usted.
Ahorrar 11 meses para unas pseudo vacaciones y casi siempre en las mismas fechas porque alguien ha decidido que te jodes y te esperas como todo el mundo a agosto no sea que este año te pierdas los kilométricos atascos en la A-1.
Ese fluorescente oficinesco sin una sola ventana en kilómetros a la redonda, eso sí con bombilla ecológica.
Esos ser madres o padres y estar corriendo de la mañana a la noche para poder cuidar, escuchar y por ende conocer a los hijos a costa de su propia salud e integridad por las cero ayudas que reciben desde que salieron del paritorio. O ese "estar algo más" con nuestros viejos en lugar de enlatarlos de lunes a domingo en actividades o residencias que normalmente apestan si no eres rico y donde es más difícil sonreír que cagar oro.

Reivindico una promesa electoral de momentos, de respiros y jadeos, de un baño de sábanas, de leer al mediodía sin que sea sábado o domingo, de regar las plantas de un jardín, de beberse un ron con hielo picado en el sofá sin preocuparse de qué hacer para llegar a final de mes. Reivindico poder hablar y escuchar sin tener que apuntarlo en una agenda, tener tiempo para los nuestros. Reivindico que nos dejen Ser y Existir. Y hasta que eso llegue ya se sabe…, a mirarse el callo del pie y a repetir al unísono... actitud positiva, actitud positiva...


2 comentarios:

cris dijo...

siempre hay maneras originales de boicotearle al tiempo los instantes, a la carne la caricia y al leviatan politico las delicias de la cotidianidad. y los reductos están para eso. espacios de expresión y expansión. no seamos pesimistas, que los monstruos acaban devorándose a sí mismos y uno siempre puede salir en dirección contraria para no participar en esa gigantesca pantomima.
cris

Anónimo dijo...

Muchos somos los que andamos por la vida descubriendo y quizás masticando las verdades en un mundo que no termina de acomodarse, o mejor dicho que se desacomoda en el vaivén de la vida. Muchos somos todo menos pesimistas, solo luchadores e inconformistas....que se acomoden los comodos,"eso es muy fácil"- Te mando besos,hacía tiempo que no te leía....Y lo que has escrito hoy me parece...que..."lo importante es la actitud".
Me gusta mucho como escribes Anabel....
Besos marian