Dejad que se acerquen...


(A partir de los 3 minutos y 40" más o menos viene lo bueno...)

Ayer un programa de tv puso sin preverlo un poco de conciencia humana sobre la mesa. La famosa actriz y comunicadora Ellen Degeneres invitó a Emily Bear a su programa de late night en EEUU. Emily Bear es una niña prodigio que compone y toca el piano desde los 3 años y que aunque aquí todavía no se conoce mucho es cuestión de tiempo y por lo que ayer vi…no será mucho.
Después de la entrevista marcada por el clásico humor irónico de Ellen, fue la niña quien se acabó sacando el as de su pequeña manga y le comentó a la presentadora que tenía un regalo para ella. Le había compuesto una canción…
Hasta ahí todo muy bonito, emotivo, bla bla bla…Pero a mí lo que me dejó tocada fue cuando la niña de 7 AÑOS le dice que la canción se titula “Once Upon A Wish”, algo sí como “Había una vez un deseo” explicando que era por ese deseo que Ellen había tenido de casarse con su mujer y que este año había conseguido por fin. La cara de Ellen es todo un poema cuando la niña le confiesa estas razones.
No es para menos después de las recientes elecciones en EEUU en las que ya la famosa Proposición 8 ha dejado en jaque mate los avances que habían conseguido las parejas del mismo sexo.
Recordemos que una de ellas y quizás la principal es que después de disfrutar un solo año de la posibilidad de poder casarte con tu pareja (algo que Ellen ha llevado a cabo con su chica), ahora ha sido prohibido de nuevo, lo que implica eliminar también la validez de las que ya hayan sido celebradas.
Ya se sabe… un pasito para adelante, un pisotón de cojones y hala de nuevo pa atrás…
Pero volvamos un momento al tema de la niña pianista porque lo que de verdad me pregunto es... cómo es posible que muchas veces subestimemos a los niños por su inocencia e ingenuidad y después veamos que en multitud de ocasiones nos dan mil vueltas en tolerancia y respeto.

Parece que conforme cumplimos años nos hacemos menos personas…

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