Soplando maizena en lugar de responsabilidades

Once de noviembre.
Nueve de la mañana.
Dos escorpiones soplan velas mientras yo me soplo
los croissants y mediasnoches de jamón que han traído.
La historia es comerse horas de trabajo
aunque ello convierta mis caderas en dos bollos suizos

2 comentarios:

debolloabollo dijo...

Querida amiga,dos puntos.....

Toda tú eres un bollito. Lo tuyo con el mundo pastelería te viene desde pequeñita, no le eches la culpa de tu enfermedad a los pobres croisán que no tienen culpa de nada.

;)

P.D, felecidades a las agraciadas que cumplen años en estos días.

Anónimo dijo...

¡¡¡No me puedo creer que la comida se convierta también en protagonista de tus relatos!!! Aunque sea desde la perspectiva de una "zampabollos" me alegra volver a leer tu blog!!
Besitosssss