Un faro en mar abierto

No se lo digas a nadie pero ayer desembalando seis cajas encontré aquella fotografía en blanco y negro. La he colocado en un de esos sitios que te da la gana que sean especiales para poder mirarla de reojo y del revés cuando busque en mis gestos una sonrisa cómplice. Dos faritos brillantes de una playa cualquiera alumbran desde anoche unos metros de mi casa.

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