Buon Voyage Bola Sebosa

Me han pegado un mordisco y me han arrancado de cuajo una bola que tenía dentro. La bola (en cuestión) necesita un mínimo de descripción. Vamos que no es una bola cualquiera…. Estamos hablando de una bola obesa y para colmo okupa que se instaló en la boca de mi estómago y me la dejó con el mismo ánimo que una dependienta haciendo horas extras en la planta séptima de un gran almacén.
Se te colocaba al cuello como una corbata apretada más allá de lo estrictamente saludable, te esquinaba en una sauna finlandesa a 50 grados de temperatura durante 50 enteros minutos, una bola que colocaba en tu borde de la cintura una etiqueta de las que pica y escuece, o que por joderte, te llenaba hasta los topes la vejiga de orina justo en el momento en el que acababa de comenzar la obra de teatro a la que llevas programando ir cerca de tres meses. En fin, lo que viene siendo una falta de respiración y una rojez en la hinchazón de mis venas que lo mismo me daba por gritar que por girar sobre mí misma como hacen los perros con la rabia recién contagiada.
Pero hoy, de repente, sin previo aviso, por sorpresa, o como quiera uno llamarlo, me han destapado, abierto, desenchufado, escupido, estirado, inflado, coloreado y agitado como un mojito en las manos del mejor barman cubano.
Hoy soy liviana. Soy hoja que baila al viento en un día caluroso. Soy la sensación de paz que abraza un músculo desde dentro hasta fuera. Soy un chute de felicidad que sube en el momento justo, una báscula trucada que quita esa carga que venía minándote hace tiempo con una bomba de racimo.

1 comentario:

camisón dijo...

y lo agustito que se queda una....dí que sí!