Yo lo que pasa, es que estoy loca.


Estoy plantada de verde en una maceta, me arranco un par de hojas y me las como. En seguida se me suben y me dejan los músculos dormidos, el cuerpo pesa como una enorme roca de granito y es la mente lo que se agiliza y empieza a encenderse como una máquina de telefonista el día de año nuevo.
Pienso en ayer, en anoche, en un brindis por un flipo pero paso, en la mirada disfrazada de pan duro que pone siempre bea cuando es más blanda que las migas extremeñas. Pienso en los favores no valorados, y en poner zanjas en los laterales de mi decepción para no dejar que se ponga loca y se desmadre .
Pienso en mí, me miro la barriga, un sofá de piel de cerveza con un látigo que no pedí pero que me dieron de regalo por nacer. Me viene a la cabeza mi madre, siempre viene, la veo sola, siempre la imagino así, sola dentro de una nebulosa de freud. Tan buena y mi pobre madrecita, siempre tan sola.
Y pienso en lo que pienso. Voladuras de rifles trucados porque yo nací del lado de los locos, de los emprendedores de causas con efecto a largo plazo o a veces ni eso, nací en el lado de los que lloran o le meten bofetadas a su falta de madurez por irreverente. Soy de los que miran dándole el protagonismo a la mirada, de los de otra vez falta de autosestima según venga el día de gilipollas, de los que huyen, pero eso sí, con monoplaza y en dirección a las torres más altas. Sí, yo soy de las que cree que está loca, a ratos encantada de serlo y a ratos soportando los efectos secundarios de esta creativa y a veces puta enfermedad del sueño.

1 comentario:

Berenicefactory dijo...

como me gusta leerte...preciosa loca