Historia de un final cuajado de malsonancia


Hay finales para todos los gustos pero lo del nuestro es muy fuerte, me cagaría en la puta madre de todos tus asaltos por capricho pero sé que o me muerdo sin bozal la lengua y me callo el puño contra la mesa, o me voy a quemar a fondo y a lo bonzo yo sola por dentro. Joder, es que si me llegan a decir que esto es lo poco que me querías, como lo hacían, siempre lo habría negado como hasta anoche, cuando tu navaya ya tan oxidada me puso de más mala ostia que el dolor de otro de tus desplantes al arte del querer.

1 comentario:

Anónimo dijo...

que bien escribes anabelita. da gusto leerte