Hoy con la cabeza lejos del cuello. Con resaca de barco girando en mí y re-girando en ti. Cada vez que abren la puerta, imagino que eres tú que ya vienes a buscarme. He reservado para esta noche la dársena más cotizada del muelle, quiero entrelazarme entre tus piernas mientras el mar nos balancea en la quietud de lo irrepetible. Ésto último, corre a cargo de la empresa, me debían horas extras y las cobré ayer poco antes de despedirme.

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