Cargas el móvil en un estanco, te pregunta el estanquero por tú número, y se lo dices en alto como tantas otras veces. Hay alguien detrás de ti, en la cola, que lo memoriza mentalmente. Sales a la calle mientras dentro de la tienda todavía alguien apura sus movimientos para escribir en un folleto publicitario nueve cifras que se follarán a tu destino a partir de esta misma noche.

1 comentario:

Sada-ko dijo...

siempre he pensado lo mismo, a mi me dan ganas de darle al estanquero mi número de móvil en un papel o en clave..jajaja