Cronos, la oveja negra de la familia



Octubre.
Y pienso en tiempo.
Vuelve a ser, estar, a contar,
a ponerse el abrigo pesado,
a pasear por esta calle de Madrid piropeando soezmente a mis destinos.
No hace falta que hables para que me de cuenta que has llegado,
te metes en zapatillas de atletismo en mi cuerpo
y de tres veces, dos, lo tomas en posesión.

Vuelvo de nuevo a pensar en el tiempo.

Ahora mismo en el que me queda para salir de aquí,
para poder empezar a entrar allá.



No hay comentarios: