Una gota baja por la nuca de mi calle. Se desliza por las hojas, los desperdicios, el borde de una farola, las escaleras de una boca de metro, el andén de un vagón al norte. Se lanza por los aires y con un triple mortal logra sentarse en la manilla de la puerta del convoy cuando éste llega.

Y espera pacientemente.

Una parada, dos paradas, tres, cuatro.

Al llegar a la séptima parada, tú ya te has levantado. Te acercas y apoyas la frente en el cristal apreciando como aumenta la visibilidad del túnel conforme te acercas a la estación
de tu casa. Giras la manilla y bajas. Mientras te alejas, otros ven como te limpias en el pantalón, a la altura del muslo, una gota de mi nuca que se desliza por tu mano.

2 comentarios:

cris dijo...

me encanta e idem con los anteriores

Manifiesto Orgánico dijo...

Yo partiría esa gota por la mitad con un cuchillo jamonero. Me gusta como escribes, Anabel