Tu alma es una jaula con un loro dentro, 
de los verdes clásicos de toda la vida,
apoyado en una mesa esquinera 
de un salón vestido a la antigua usanza, 
con su porcelana, 
su golpe de estado a la estética 
y su tirador dorado 
que abre el cajoncito de los teléfonos de interés 
apuntados en servilletas.

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