Cajón. Rescate Uno.


Últimamente
me siento como si llevara de la correa
a un maltrato psicológico
que se llama Bobby
que no para de ladrarle a todo el mundo,
y de mearse en todas las esquinas.
Me encantaría cogerte de las mejillas
con una sola mano
e incrustarte mis labios en tu puta alma.
Un impulso sin freno de mano
 que sube de la boca del estómago
e intenta caer sin paracaídas
en lo mullido de tus labios,
un cruce de lenguas
que se da con cuentagotas,
con sorbitos,
con cucharadas de moka.
Tengo el deseo inválido,
cojo,
manco,
y haciendo por mis venas
el camino de santiago de rodillas.

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