tu amor empezó siendo impresionista, 
a ratos cubista 
y si estabas con dos vinos encima 
deliciosamente surrealista, 
luego con los celos 
te inclinaste por el dadaísmo 
haciéndole verdaderos ascos 
a cualquier atisbo de puntillismo, 
hoy eres un acérrimo seguidor 
del neoplasticismo, 
de lo absoluto de tu universo, 
has acabado teniendo un pene 
con mentalidad mondrian 
y una mirada que siempre lo ve 
todo en rothko.

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